8/1/15

Armenia, Historia del primer holocausto del siglo XX.

“La guerra es el medio que utilizan los asesinos para justificar sus actos.”
Hace más de cien años, que el recuerdo de la “Gran Guerra” sigue vivo en la memoria de mucha gente, y todavía hoy, se recuerda como un solo hombre desató el conflicto bélico más sangriento y angustioso del siglo XX.
Cuando estudiamos en las escuelas, incluso en algunos libros de historia, el desarrollo de la 1ª Guerra Mundial, se destacan sobre todo, los inicios de los aviones y los carros blindados como potenciales armas de guerra, al igual que el uso de diversos agentes químicos, que fueron usados de manera vil y sistemática, para dar muerte a cientos de miles de soldados de ambos bandos.
Eran tiempos de hambre, dolor y penurias…, una época que los supervivientes recordarían para el resto de sus vidas, y que sobre todas las cosas, no querrían volver a revivir. Lamentablemente, uno de los episodios más oscuros, fue olvidado por muchos, sobre todo por aquellos que tuvieron gran implicación en los terribles hechos acaecidos sobre territorio del Imperio Otomano entre el 24 de abril de 1915 y 1923.

La historia recordaría este terrorífico incidente como el Genocidio Armenio.
Una centena de años nos separan ya de aquel suceso, al cual, muchos lo equipararon posteriormente con el Holocausto perpetrado por la cúpula nazi, sobre el pueblo judío en los campos de concentración repartidos por el territorio europeo ocupado por Alemania, durante la 2ª Guerra Mundial.
El imperio Otomano, ordenó la detención de casi 250 civiles de la comunidad armenia que residía en la ciudad de Estambul. Al cabo de varias jornadas, el número de prisioneros ascendió hasta los 650, que debían ser deportados a algún campo de prisioneros (de los 26 existentes) cercano a las fronteras de Siria e Irak. Muchos de ellos no llegarían jamás a su destino; habrían sido asesinados durante su angustioso viaje.
Consecutivamente, el gobierno central otomano llegó a la conclusión de que lo más indicado, habría sido realizar una deportación masiva de toda la comunidad armenia, y así se hizo. Usando la fuerza y la violencia, el 11 de junio de 1915, los soldados del reciente gobierno turco obligaron a todo armenio que residiera como civil, o como prisionero, en Estambul y Anatolia, que se uniera a las filas de prisioneros, sin tener oportunidad alguna de coger cualquier medio de supervivencia o víveres, pues no sabían qué futuro les depararía aquella marcha hacia un destino incierto hacia Mesopotamia  y a la ciudad siria de Dayr az Zawr, entre otras.
Más de dos millones de personas fueron arrestadas y obligadas a atravesar el desierto a marchas forzadas, en un viaje de varios cientos de kilómetros. Muchas de ellas perecieron por el camino a causa del cansancio, hambre, sed y enfermedades, pues su situación era muy precaria. No bastando con eso, estaban expuestos a toda clase de ataques, robos, vejaciones y violaciones, tanto por parte de los soldados otomanos, como de los asesinos y vándalos que les salían al paso a través de las montañas y las eternas dunas de arena.
Finalmente, más de un millón y medio de ciudadanos armenios, conjuntamente con otros grupos étnicos como asirios, serbios y griegos pónticos, fueron asesinados por el ejército otomano, durante la marcha armenia hacia los campos de prisioneros.
Fuentes como el comandante alemán Carl Endres, confirmarían dicha cifra, al igual que los datos proporcionados por el gobierno alemán (país aliado del imperio otomano); pero el gobierno turco niega que fuesen tantas bajas, y reduce drásticamente la cifra de fallecidos hasta los 400.000. Claro está que el actual gobierno Turco condena tales actos, pero rechaza su implicación, al igual que comentaba uno de los ex profesores de la Sociedad Turca de Historia, el Dr. Yusuf Halaçoglu durante una de sus charlas, pues negaba que fuese un plan gubernamental para erradicar de manera sistemática a la comunidad armenia del territorio otomano. Incluso acusa enérgicamente a los rebeldes armenios de iniciar este ataque contra sus antecesores, y trata de hacer recordar a la sociedad turca, que 518 mil compatriotas murieron antes y durante la 1ª Guerra Mundial a manos de esos rebeldes.
Y aunque el gobierno de Turquía niega continuamente el genocidio armenio, las comunidades en la diáspora armenia (grupos de comunidades armenias fundados fuera de Armenia) , han conseguido que más de una veintena de países de todo el planeta, y casi la totalidad de estados de los EEUU, aprueben el reconocimiento del Genocidio Armenio, como un acontecimiento histórico, que deberá ser recordado, y por supuesto, tenido muy en cuenta para que tales actos JAMAS vuelvan a suceder.
“La preservación de la Memoria Histórica, es lo que separa la ignorancia de la cultura y el conocimiento de una nación.”

Amado Carbonell Santos
Colaborador radiofónico en diversas emisoras de radio mallorquinas, Soy amante de la Historia Bélica de la primera mitad del siglo XX.
Nací en la ciudad de Palma de Mallorca (Islas Baleares), en octubre de 1980, y desde muy joven ya me sedujo la curiosidad por conocer  la historia de la 1ª Guerra Mundial, y de la Guerra Civil Española, pero sobre todo, mi pasión era la 2ª Guerra Mundial.
Crecí en el núcleo de una familia humilde, y no podía pagar mis estudios universitarios después de pasar mi época de secundaria, así que decidí apostar por el ámbito laboral y estudiar para formarme profesionalmente en una academia pública, aunque jamás dejé de lado mis dos pasiones, la astronomía y la historia bélica. Poco a poco fui recopilando libros y objetos originales de aquella época, que iba comprando y adquiriendo mediante la búsqueda incansable de vendedores particulares, nacionales e internacionales, hasta que por fin, pude crear mi propia colección particular sobre la 2ª Guerra Mundial.
Actualmente colaboro con tres programas de radio, dos de ellos mallorquines, y con diversas páginas en internet, aportando artículos y escritos sobre sucesos, armamento, historias menos conocidas, descubrimientos, personajes históricos, e incluso emplazamientos relacionados con la Guerra Civil Española y las dos grandes guerras.








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